Este jueves, relato… “Con pie forzado”

IMG_1457

Ayer fue miércoles toda la mañana.

Por la tarde cambió: se puso casi lunes…

Ángel González

Y así dicho esta regresión en el tiempo podría significar tantas cosas. Sólo hay una sola razón que empuja los días hacía atrás en el calendario. Algo tan íntimo que quedará por siempre así… Tal vez porque no pasa nada o porque todo puede pasar o quién sabe, simplemente pasa.

En el  vaivén de los días bajas las escaleras ansiando subirlas de nuevo. Cada día nace con su tempo. A veces corre cómo si en el ocaso del día se pudiera perder aquel tranvía llamado deseo. Otras se hace de un devenir pausado, lento: donde el suspiro y el paso se hace calmado. Las prisas se dejaron aparcadas en el hacer de los fogones en cocina. Y así llega un martes sereno, tras el hermano de estreno del sosegado domingo pasado;  pudiendo transformarse en un sábado cálido, que empuja al sueño acomodado en el jueves antes de un viernes de celebración de fin de condena. Una semana más deseando atrasar los tiempos  para volver a acomodar los sentidos en las caricias y los días nos cuenten historias que nos eleven hacia un destino incierto.

Al despedirnos revolveremos el semanario para que pase lo que no sabemos si pasó o simplemente deseamos que pase y… siempre, siempre, vestirnos de casi lunes en el meridiano…

Nieves

Convocatoria semanal de “Este Jueves, relato” desde el Blog de San,  Y Nacimos casualmente…     dónde podéis leer más relatos…

 

 

4 de 100: Cuestión de tiempo…

Este Jueves, relato:

Ya con años y  falta de esperanza, MariLoli, como la llaman en el pueblo, se sienta en la puerta de su casa en una desvencijada silla a  gastar tiempo.

Con un poco de suerte un forastero pasará y le preguntará donde está el  bar del Antoñito y, a más, a más, lo mismo le regala una sonrisa por la amabilidad.

 Cuando tiene un día malo, no levanta la vista, sigue en su labor, punto al derecho, punto al revés y contesta como el que se sabe la lección de carrerilla… y es que MariLoli tiene días nublados, de esos en los que el tiempo se condesa en un pasado lejano que se hace cercano.  Le falta  “Er Manué”, su compañero de vida, y  ya nada es lo mismo.

Él desde su extrema humildad, siempre quiso llevarla a surcar cielos y mares. Por las mañanas en la Casa de la Cultura ponía en práctica los conocimientos adquiridos en el curso de “navegar”  buscaba y leía sobre  lugares e historias con que sorprenderla. De ahí vinieron algunas de sus costumbres.

Y ella,  hoy , día de sol en su nublado se queda esperando el Té de las cinco y poder viajar a quien sabe donde…

Mañana,  “Si Dios quiere será otro día”.-  se dice cuando recoge la labor y su silla en el ocaso del día. De vueltas a la realidad en una espera sin retorno…

Nieves