17 de cien… “Los colores de mi silencio”

libro

A veces temo  mi creatividad que en su voz callada transforma el momento en una realidad casi cinematográfica.  En el sopor al que me somete la estación; la noche, una mesa, la vela en el centro de la mesa en vigilia, dos rosas flotando en porcelana. Una gota apresurada que se desliza por el escote sin destino definido. Un hombre que clava sus ojos en mi y, el murmullo del lugar se enmudece para dar paso al “in-consciente”…

Recorre lento, muy lento el contorno de mis palabras, las dichas y las que en silencio rozaran labios. Guarda el secreto del placer en los sentidos con los que conjugo el verbo en cada silencio. Existe un sustantivo para expresar lo dulce de la lengua que al tacto eriza mi piel. Y en carmín el color del sabor que estallará en cada sutil  gemido. Las letras disponen su atracción involuntariamente.

Tal vez este sea el color de mi silencio…  seducir-me.

Nieves

Este Jueves, relato: “El color de nuestro silencio” tema propuesto por Mª José Moreno en su Blog….más relatos aquí

La musa inspiradora

 

14 de cien… Deshojando la margarita.

Cuando el sol  inicia su despedida en verano y la sombra se apodera del amarillo del campo. El jolgorio voletea por  las calles empedradas. Los niños  se hacen  dueños del lugar mientras los habitantes poco a poco van sacando sus sillas de nea a la acera. Ya no hay pañuelos que cubran cabezas  en la era ni bastones al trote en las calles.

En el número cinco alguien grita, ¡ahí va, sexta blanca!, el dominó, juego de “hombres”. En el dos las “mujeres” hacen lo propio, la labor,  mientras hablan del día a día en un pueblo que en diez días amanecerá callado…

Tras la esquina nadie se ha percatado que  dos de los “polluelos”  han dejado los juegos y observan la luna llena  en su camino a  alumbrar el final del día,  con sus dedos entrelazados…

Estrellita, ¿me quieres?,- ella lo mira con los ojos lleno de brillo y el pellizco en el estómago.

Cierra los ojos- le dice- y despacio junta sus labios nerviosos a los de Juanito… cuando él los abres, ella ya no está…

Al día siguiente Estrellita partirá, para ella se acaba el verano en el pueblo. Esta vez se va con un beso tembloroso de “vale por espérame hasta el verano que viene…”. Él guardará el preciado regalo  como un libro de una sola página… en el que dice,  “Ella me quiere…”

Nieves Fdez-Valderrama

Os dejo la musa inspiradora

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Participo en la convocatoria semanal de Este jueves, relato, Amores de infancia…  el Blog de Inma Blanco, podéis leer más relatos sobre el tema de la convocatoria en el enlace que os dejo.

12 de cien… El petirrojo vuela en libertad

anciana-mirando-la-ventana

Como para todo hubo un primer día. Aunque ella pasa del recuerdo al olvido en un instante. Las rutinas impuestas le regalaron un asiento junto al ventanal. Desde allí  cada mañana observa todo lo que acontece en el jardín. Hace años que no aprecia el cambio estacional ni si llueve o el sol nace, ni el pasar del tiempo…

Él le sirve la leche y  ella moja la magdalena, a veces se queda tan ensimismada que la deja caer dentro de  la taza derramándola  en el mantel. Nunca  hace aprecio, sigue con su mirada atenta a lo que acontece fuera. Cuando los ojos se le llenan de lágrimas, llega la hora de retirarla del lugar y volverla a llevar a su habitación. En el tocadiscos  suena siempre “She”.  Aznavour,  la tranquiliza, (a él también).

Con su paso lento y con la palabra quebrada-dice asiéndole la mano- … Oiga, ¿sabe? He visto al petirrojo volar libre tras las rejas. No hay rejas, ni petirrojos en aquel lugar, ni él es un desconocido. Aquella ventana, a veces, actúa de bisagra y la lleva a volar al recuerdo. Otras sin embargo, a él, lo lleva a la tristeza por ser guardián indiscreto de la enfermedad del olvido.

Nieves

Este Jueves, relato…  Otras personas oteando el firmamento  en  el Blog de Alfredo, “La Plaza del Diamante”
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4 de 100: Cuestión de tiempo…

Este Jueves, relato:

Ya con años y  falta de esperanza, MariLoli, como la llaman en el pueblo, se sienta en la puerta de su casa en una desvencijada silla a  gastar tiempo.

Con un poco de suerte un forastero pasará y le preguntará donde está el  bar del Antoñito y, a más, a más, lo mismo le regala una sonrisa por la amabilidad.

 Cuando tiene un día malo, no levanta la vista, sigue en su labor, punto al derecho, punto al revés y contesta como el que se sabe la lección de carrerilla… y es que MariLoli tiene días nublados, de esos en los que el tiempo se condesa en un pasado lejano que se hace cercano.  Le falta  “Er Manué”, su compañero de vida, y  ya nada es lo mismo.

Él desde su extrema humildad, siempre quiso llevarla a surcar cielos y mares. Por las mañanas en la Casa de la Cultura ponía en práctica los conocimientos adquiridos en el curso de “navegar”  buscaba y leía sobre  lugares e historias con que sorprenderla. De ahí vinieron algunas de sus costumbres.

Y ella,  hoy , día de sol en su nublado se queda esperando el Té de las cinco y poder viajar a quien sabe donde…

Mañana,  “Si Dios quiere será otro día”.-  se dice cuando recoge la labor y su silla en el ocaso del día. De vueltas a la realidad en una espera sin retorno…

Nieves