17 de cien… “Los colores de mi silencio”

libro

A veces temo  mi creatividad que en su voz callada transforma el momento en una realidad casi cinematográfica.  En el sopor al que me somete la estación; la noche, una mesa, la vela en el centro de la mesa en vigilia, dos rosas flotando en porcelana. Una gota apresurada que se desliza por el escote sin destino definido. Un hombre que clava sus ojos en mi y, el murmullo del lugar se enmudece para dar paso al “in-consciente”…

Recorre lento, muy lento el contorno de mis palabras, las dichas y las que en silencio rozaran labios. Guarda el secreto del placer en los sentidos con los que conjugo el verbo en cada silencio. Existe un sustantivo para expresar lo dulce de la lengua que al tacto eriza mi piel. Y en carmín el color del sabor que estallará en cada sutil  gemido. Las letras disponen su atracción involuntariamente.

Tal vez este sea el color de mi silencio…  seducir-me.

Nieves

Este Jueves, relato: “El color de nuestro silencio” tema propuesto por Mª José Moreno en su Blog….más relatos aquí

La musa inspiradora

 

15 de cien… ¿Te hace un viaje?

luna

Cada miga de pan vista de cerca me parecían meteoritos deformes con los que podía disparar  al vacío. La tenue luz que me acompañaba no me daba referencia clara de a que planeta los enviaría tras el despegue. Cada golpe era un murmullo farfullado por mi – ¡que la fuerza interestelar te acompañe!.

Llegaste a la cocina y me miraste impasible. En tu cara no había asombro tal vez supieras que formabas parte de alguna de esas migajas que sometería a un viaje astral más allá de mi…

Por un momento desee verte bailar al ritmo de la música que nos acompañaba… mover esas caderas sinuosas y atrevidas. STOP! -me dije-   intenté desnudarte en mi imaginación, hacerme un “American Beauty”. Lo dejé por imposible cuando dijiste las dichosas palabras ¡Quieres poner los pies sobre la tierra!.

Elegí aquel día, justo aquel momento y,  tiré mi migaja hacia ti, mi satélite. De lo que pasó ya no merece hablar. Sigo en ello y mi porcentaje de acierto solo depende de mi actitud ante la vida, lo sé, te importa una mierda. Seguiré soñando con rozar la luna con mis dedos…

20 de Abril de no se que año

Fin..

En “Este Jueves, relato” esta semana el tema te lleva a alguna de fecha importante o relevante en el Calendario… en el Blog de Juan Carlos  ¿Y qué te cuento?

 

La musa inspiradora

 

14 de cien… Deshojando la margarita.

Cuando el sol  inicia su despedida en verano y la sombra se apodera del amarillo del campo. El jolgorio voletea por  las calles empedradas. Los niños  se hacen  dueños del lugar mientras los habitantes poco a poco van sacando sus sillas de nea a la acera. Ya no hay pañuelos que cubran cabezas  en la era ni bastones al trote en las calles.

En el número cinco alguien grita, ¡ahí va, sexta blanca!, el dominó, juego de “hombres”. En el dos las “mujeres” hacen lo propio, la labor,  mientras hablan del día a día en un pueblo que en diez días amanecerá callado…

Tras la esquina nadie se ha percatado que  dos de los “polluelos”  han dejado los juegos y observan la luna llena  en su camino a  alumbrar el final del día,  con sus dedos entrelazados…

Estrellita, ¿me quieres?,- ella lo mira con los ojos lleno de brillo y el pellizco en el estómago.

Cierra los ojos- le dice- y despacio junta sus labios nerviosos a los de Juanito… cuando él los abres, ella ya no está…

Al día siguiente Estrellita partirá, para ella se acaba el verano en el pueblo. Esta vez se va con un beso tembloroso de “vale por espérame hasta el verano que viene…”. Él guardará el preciado regalo  como un libro de una sola página… en el que dice,  “Ella me quiere…”

Nieves Fdez-Valderrama

Os dejo la musa inspiradora

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Participo en la convocatoria semanal de Este jueves, relato, Amores de infancia…  el Blog de Inma Blanco, podéis leer más relatos sobre el tema de la convocatoria en el enlace que os dejo.

12 de cien… El petirrojo vuela en libertad

anciana-mirando-la-ventana

Como para todo hubo un primer día. Aunque ella pasa del recuerdo al olvido en un instante. Las rutinas impuestas le regalaron un asiento junto al ventanal. Desde allí  cada mañana observa todo lo que acontece en el jardín. Hace años que no aprecia el cambio estacional ni si llueve o el sol nace, ni el pasar del tiempo…

Él le sirve la leche y  ella moja la magdalena, a veces se queda tan ensimismada que la deja caer dentro de  la taza derramándola  en el mantel. Nunca  hace aprecio, sigue con su mirada atenta a lo que acontece fuera. Cuando los ojos se le llenan de lágrimas, llega la hora de retirarla del lugar y volverla a llevar a su habitación. En el tocadiscos  suena siempre “She”.  Aznavour,  la tranquiliza, (a él también).

Con su paso lento y con la palabra quebrada-dice asiéndole la mano- … Oiga, ¿sabe? He visto al petirrojo volar libre tras las rejas. No hay rejas, ni petirrojos en aquel lugar, ni él es un desconocido. Aquella ventana, a veces, actúa de bisagra y la lleva a volar al recuerdo. Otras sin embargo, a él, lo lleva a la tristeza por ser guardián indiscreto de la enfermedad del olvido.

Nieves

Este Jueves, relato…  Otras personas oteando el firmamento  en  el Blog de Alfredo, “La Plaza del Diamante”
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11 de cien…Cuarenta escalones de cercanía

escalera-con-mensajes

Marisa trabaja en un club de Jazz en el West Village, se pasa las noches sirviendo copas y moviendo sus caderas acompasadamente entre las mesas regalando sonrisas a los clientes…

Al final de la noche cuando los compases amilanados del “saxo” despiden al público; un mechón rubio se deja caer por su tez y ella se marca una canción mientras limpia las mesas. Siempre la misma “Fly me to the moon”…

Al llegar al portal casi rozando el amanecer, descalza sus pies en el rellano. Sube los escalones de dos en dos y al llegar al tercer piso regala  la última sonrisa complaciente  al abuelo de la puerta “D” que la espía por la mirilla…

Ya en casa mira el reloj y espera que la aguja marque las siete en punto. Ella espera que baje el vecino del quinto.

Él se desliza por la escalera atropelladamente: parándose en el descansillo ante su puerta, dejándole siempre un beso al aire que ella recogerá en su mejilla.

Después un suspiro, el pitido de la cafetera desprendiendo el aroma del descanso. Una vez las calles “musiquean” al ritmo del día Marisa volará, entre sabanas,  hasta la luna. Donde alguien silbará una canción de estrofas silenciadas por la distancia y cuarenta escalones de cercanía en sueños…

Nieves

Este Jueves,  relato: Escaleras   ¿Quieres qué te cuente?

 

4 de 100: Cuestión de tiempo…

Este Jueves, relato:

Ya con años y  falta de esperanza, MariLoli, como la llaman en el pueblo, se sienta en la puerta de su casa en una desvencijada silla a  gastar tiempo.

Con un poco de suerte un forastero pasará y le preguntará donde está el  bar del Antoñito y, a más, a más, lo mismo le regala una sonrisa por la amabilidad.

 Cuando tiene un día malo, no levanta la vista, sigue en su labor, punto al derecho, punto al revés y contesta como el que se sabe la lección de carrerilla… y es que MariLoli tiene días nublados, de esos en los que el tiempo se condesa en un pasado lejano que se hace cercano.  Le falta  “Er Manué”, su compañero de vida, y  ya nada es lo mismo.

Él desde su extrema humildad, siempre quiso llevarla a surcar cielos y mares. Por las mañanas en la Casa de la Cultura ponía en práctica los conocimientos adquiridos en el curso de “navegar”  buscaba y leía sobre  lugares e historias con que sorprenderla. De ahí vinieron algunas de sus costumbres.

Y ella,  hoy , día de sol en su nublado se queda esperando el Té de las cinco y poder viajar a quien sabe donde…

Mañana,  “Si Dios quiere será otro día”.-  se dice cuando recoge la labor y su silla en el ocaso del día. De vueltas a la realidad en una espera sin retorno…

Nieves