11 de cien…Cuarenta escalones de cercanía

escalera-con-mensajes

Marisa trabaja en un club de Jazz en el West Village, se pasa las noches sirviendo copas y moviendo sus caderas acompasadamente entre las mesas regalando sonrisas a los clientes…

Al final de la noche cuando los compases amilanados del “saxo” despiden al público; un mechón rubio se deja caer por su tez y ella se marca una canción mientras limpia las mesas. Siempre la misma “Fly me to the moon”…

Al llegar al portal casi rozando el amanecer, descalza sus pies en el rellano. Sube los escalones de dos en dos y al llegar al tercer piso regala  la última sonrisa complaciente  al abuelo de la puerta “D” que la espía por la mirilla…

Ya en casa mira el reloj y espera que la aguja marque las siete en punto. Ella espera que baje el vecino del quinto.

Él se desliza por la escalera atropelladamente: parándose en el descansillo ante su puerta, dejándole siempre un beso al aire que ella recogerá en su mejilla.

Después un suspiro, el pitido de la cafetera desprendiendo el aroma del descanso. Una vez las calles “musiquean” al ritmo del día Marisa volará, entre sabanas,  hasta la luna. Donde alguien silbará una canción de estrofas silenciadas por la distancia y cuarenta escalones de cercanía en sueños…

Nieves

Este Jueves,  relato: Escaleras   ¿Quieres qué te cuente?

 

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12 thoughts on “11 de cien…Cuarenta escalones de cercanía

  1. Encantador, como el aroma del café, que hasta aquí llega. También la música la oigo, y hasta me hizo recordar algún amor de adolescencia que espera cruzar en el ascensor (vale, el ejemplo no? jajaj)

    Un gran abrazo Nieves!!!

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  2. Qué sugerente y qué bien lo has contado! Lo he visto todo perfectamente, incluso he tarareando la canción. ..y el vecino del quinto? …no era Cortajarena?jajaja
    Muchas gracias por participar!
    Un beso

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  3. Bonito texto, idílico. La protagonista de alma lisonjera sabe muy bien cómo lidiar con el vaivén de su vida diaria. Seguro que esos cuarenta escalones la llevaran a ese mundo de ensueños después de su trabajo.
    Saludos

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  4. Intimista, tierna y ligera, así me resulta tu historia de escalera Nieves. Me encanta esa complicidad de sonrisas y besos al aire, como me encanta ese volar hasta la luna, ya que soy algo lunático.
    Un fuerte abrazo.

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