8 de cien… Soledades

 

soledad

 

La llaman Soledad, cada mañana se levanta y una vez lava su cara con agua fresca se sienta en una silla  al lado de la ventana… Lleva un raído y viejo camisón en el cual se puede leer su pasado como las líneas de una mano que con la edad pierden tersura y quedan grabadas a fuego…

La llaman Soledad, su silencio es profundo no hay aire que cohabite con el. Deja mensajes colgados de los recuerdos sordos como quien adorna un árbol de olvido. Dicen que en su corazón dormido habita un sueño frío y pétreo  de ojos abiertos.

No se llama Soledad…

Sí, me llaman Soledad.  Cada mañana me levanto y lavo mi tez con agua fresca. Observo mi reflejo en el espejo y le regalo una sonrisa a mi belleza caduca.

Cada día es una oportunidad nueva para salir a la vida y me la regalo aunque es cierto que cuando paso por delante de la ventana y veo el ciprés del jardín me dejo invitar por él a pasar el día sentada en una silla.  Y cuando las agujas del reloj quedan en vertical:  me levanto,  dejo que el ocaso borre la sombra alargada de mi condena. Suelto la labor  y, vuelvo a decirme, otro día de punto al derecho y punto “del revés” que se fue.

La vida se me consume sin mi presencia. ¡Te llamo soledad!, ¡te invito a irte!, te desafío… pero cada mañana me esperas  sentada frente al ciprés para que te haga compañía.

 Me llamaban Alegría…

Nieves

Este jueves, relato…  ¿quieres leer más aportaciones? nos invita Pepe en su Blog, Desgranando momentos…

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13 thoughts on “8 de cien… Soledades

  1. Será cuestión de no concurrir más a su encuentro y volver a recuperar ese nombre tan lindo que tenía antes de convertirse en la sombra que refleja el espejo.
    Un relato sombrío de soledad que seduce, pero que en este caso no es buena compañia.
    Un abrazo.

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  2. Dos momentos me desorientan Nieves. Esa sonrisa ante la imagen de una belleza caduca y ese regalarse cada día una nueva oportunidad. No sé, me llevan a pensar que esa soledad no es totalmente impuesta sino, aunque clame por que se vaya, aceptada con una especie de conformidad complaciente. ¿Me equivoco?
    Un fuerte abrazo.

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  3. Hola mi buena amiga, anoche entré a leerte y me fuí despacito sin hacer ruido, ahora regreso y vuelo a tus letras. Siendo sincera le he dado varias vueltas, se me antoja que son dos momentos en uno, como la cara y cruz de una moneda. Todos vivimos esa soledad y esa alegría, Cuando una llega la otra tiene que dejarle sitio aunque se siente a esperar su turno junto a ella. No se, Nieves, es lo que me llega al leerte.
    Un abrazo grandísimo,

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  4. Yo lo veo como las caras de una misma moneda, una cosa es lo que los otros ven, otra la que la protagonista siente. Cuantas veces nos hemos sentido abrumados cuando alguien que nos cree muy solos nos impone su compañia? Cuantas veces nos sentimos felices en soledad tranquilos solo dejando pasar el tiempo felices y alegres en esa quietud? Eso es lo que me transmite tu escrito que por cierto me encanta, besos.

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  5. Entiendo que es una soledad no deseada y una alegría perdida por algún triste acontecimiento, tal vez por el olvido de los seres queridos o por su pérdida …
    Un beso

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  6. Espero que esa llamada Soledad reivindique su verdadero nombre, cualquier día será, cualquier día en que no se quede presa por el ciprés.
    Me gustó, especialmente como lo has estructurado.
    Besos, me encanta volver a verte por aquí.

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