30 de cien… Cuéntame luna

El atardecer hacía de reloj que marcaba el inicio del fin…
Otro día descaminado para seguir andando su senda.
De puntillas se bailan las últimas horas
cómo la bailarina que desgasta sus zapatillas en el rondo final,
Agotar el tiempo, aprovechar los segundos, acabar lo inacabado…

Y llega la penumbra, el sosiego del día, la hora de descansar,
de releer los libros de páginas ya gastadas de letras…
Acomodarte en el dibujo del cuarto menguante de la luna
donde el violinista arranca notas desesperadas a la luz de las estrellas.

Sueña, sueña, canta la madre en su regazo
a los impostados hijos de la luna…
Esta noche abre sus puertas de nuevo a la luz de las velas
a noctámbulos, bohemios, lobos sedientos de sangre,
clientes de bajos instintos.
Caminantes a la sombra del sol…

Queda el libro postrado en su regazo, soñará…
ha dejado la puerta abierta.
Las letras se harán dueñas del espacio temporal
que alumbra la luna y gasta las horas de los “sinpaso” …
Las prisas quedan encerradas en el reloj de arena…
lentas, sumisas… con su tempo.

© 2018 Nieves Fernández-Valderrama

https://open.spotify.com/track/3H1IUaQnRx8qMqeGSPNJeC…

Este jueves, relato… “Con pie forzado”

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Ayer fue miércoles toda la mañana.

Por la tarde cambió: se puso casi lunes…

Ángel González

Y así dicho esta regresión en el tiempo podría significar tantas cosas. Sólo hay una sola razón que empuja los días hacía atrás en el calendario. Algo tan íntimo que quedará por siempre así… Tal vez porque no pasa nada o porque todo puede pasar o quién sabe, simplemente pasa.

En el  vaivén de los días bajas las escaleras ansiando subirlas de nuevo. Cada día nace con su tempo. A veces corre cómo si en el ocaso del día se pudiera perder aquel tranvía llamado deseo. Otras se hace de un devenir pausado, lento: donde el suspiro y el paso se hace calmado. Las prisas se dejaron aparcadas en el hacer de los fogones en cocina. Y así llega un martes sereno, tras el hermano de estreno del sosegado domingo pasado;  pudiendo transformarse en un sábado cálido, que empuja al sueño acomodado en el jueves antes de un viernes de celebración de fin de condena. Una semana más deseando atrasar los tiempos  para volver a acomodar los sentidos en las caricias y los días nos cuenten historias que nos eleven hacia un destino incierto.

Al despedirnos revolveremos el semanario para que pase lo que no sabemos si pasó o simplemente deseamos que pase y… siempre, siempre, vestirnos de casi lunes en el meridiano…

Nieves

Convocatoria semanal de “Este Jueves, relato” desde el Blog de San,  Y Nacimos casualmente…     dónde podéis leer más relatos…

 

 

29 de cien… Un Prólogo para los mapas

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Sentarme y releer todo lo escrito, buscar un antes y basarlo en el después. Es curioso, aunque mi prólogo podría ser sencillo de relatar,  la verdadera esencia de mis mapas y el sentido de ellos quedan cercanos a una obra teatral que tuve la oportunidad de ver un día antes de afrontar este trabajo. ¿Casual?, no lo sé…

La obra “El cartógrafo” para mi fue cómo un paseo que no me era ajeno: la observación, la construcción, el color y deambular por el inevitable dolor. Los mapas no son solo un dibujo que marca una linde del espacio entre países, o  una cordillera que ocupa en territorio lugares ajenos pero encontrados;  me trasladaron a un gueto,  un lugar cerrado, una marca en un papel, una muralla donde se encierran:  historias, anhelos, esperanzas… El contorno lo dibujan creencias, disputas, sentimientos; el absurdo trazo rasgado de la supremacía entre iguales. Un muro infranqueable, no hay salida. De ahí la historia, la necesidad de no olvidar…

Y desde ese punto el paralelismo.

Un mapa no es solo un dibujo. Es la máxima expresión del contador de una historia, común, ajena o propia. Es vital para la supervivencia saber leerlos…

La música del piano siempre me devuelve al mismo lugar. Allí siempre hay paz aunque a veces la mar ruge como si quisiera mostrarme su linde agreste. De ahí parte mi idea de que nada se mantiene igual. El desgaste hace cambiar lo natural, lo que tan fácil fue. Y en ese cambio un mapa siempre tiene una fisionomía diferente para cualquier observador…

Mapas de delirios… sí, puede que todos soñemos que lo que fue podría ser o lo que se fue o dejamos ir puede regresar como el que vocea en la puerta de un bar sus intenciones.

Mapas vitales, las trayectorias que decides marcar en tu vida. ¿El sentido? siempre es voluntario aunque en ocasiones lo negamos.

Mapas de desapego, de deseos, de resurgir, de inicio; incluso de fin. Tantos como situaciones vivimos, decides estar o no. Dibujarlo puede ser un ejercicio cómplice o simplemente sucumbir al juego de los rincones por descubrir y entregar como cartógrafo anónimo la orografía de tu camino, acertado o no, el tuyo…

Olvidar es complicado. Siempre te perderás en recuerdos y te desplazaras en el tiempo hacia atrás buscando razones, momentos, para que aquella historia dibujada en tiza no se borre de un asfalto que te es ajeno ahora. Toca dibujar uno, el propio, el que te devuelve a la esencia,  tu viaje por iniciar… En este mapa solo te pierdes si te dejas llevar por la ceguera en un trazo incierto.

Orogafía del olvido o como perderse en un mapa.

Nieves, trabajando el arte de hacer mapas

*El Cartógrafo. Juan Mayorga (Dramaturgo)

 

 

 

 

28 de cien… Surrealismo viajero

Ha pasado una semana más y he perdido la cuenta de cuantos mapas he dibujado.

He decidido que necesito algún artefacto que me acompañe cuando el viaje de surcar sueños se haga una realidad…

No quiero verme cómo Alicia en el País de las Maravillas, deshaciendo días con un reloj que marca horas al revés.

Pensé en una pajarita de papel que me ayudaría a volar por los cielos y atravesar nubes como un misil que busca certero traspasar un corazón… aunque pensándolo bien lo mio no es el Origami. Así que descarté por las mismas razones el barco de papel.

Hay una flecha invertida que me invita a llevarle la contraria… Fue así como llegue a la tienda de cosas inverosímiles. Deseché viajes fantásticos inimaginados por Verne y, la posibilidad de un viaje de saldo de media vuelta al mundo en cuarenta días…

Buscaba algo más romántico que me llevara siempre hacia los lugares elegidos. Es curioso, en la estantería de los inventos invendibles encontré lo que buscaba, una brújula sin norte, fue como un regalo, tal vez porque si algo me apetecía era perder el rumbo en la aventura.

El equipaje debería ser ligero. Recorreré miles de kilómetros de pasos cortos para observar el transcurrir de las estaciones donde la orografía del terreno será complicada. Me he hecho con “botas de una legua”, las de media se agotaron en el “Black Friday” que aún no llegó…

Ahora solo me queda darme una razón a mi misma para empezar a llenar la mochila de mapas y sueños de largo recorrido…

El viaje hacia el olvido está por finalizar…

Nieves

27 de cien… Dibujar un mapa. El principio del fin

Ando dibujando un mapa. Lo llamé del olvido porque voy construyéndolo poco a poco, sin prisa, cómo el recuerdo que acompaña al adiós que se borra despacio. Las piezas encajan como un puzzle.

Conviven ríos que desembocan en mares,  mares que rozan océanos. Islas que se alejan de la realidad cómo si flotaran naufragas por confines ajenos… Archipiélagos que se dan la mano y se hacen cercanos. Continentes agrestes, caminos sin sendero…

Conforman el adiós. El darle a la memoria característica de palabra escrita para dejar entrar en ese nuevo hueco vacío y usado nuevos aires. Aguas que sanan y limpian. Color a lo que fue oscuro y lúgubre…vida. 

El contorno fui dibujándolo mentalmente. Una vez te das libertad para viajar el paisaje se va volviendo íntimo. Te seduce cada sentido alimentado:  el olor a sal de “la mar”,  la hierba mojada tras la tormenta,  el sonido del romper de las olas en un día de fuerza de viento;  la textura a seda del pétalo en tus dedos, suave.

Pasear por los acantilados y llegar a disfrutar del ocaso del día, en aquel paisaje salvaje donde las olas rompen con dureza. Observar cómo en un instante la amabilidad de la lentitud del adiós y la tímida oscuridad del principio del fin de un día te emocionan.

Es tan corto el espacio en el tiempo de los acontecimientos y tan largo el olvido.

Nunca, nunca… es tarde para dibujar un mapa.

Nieves

26 de cien. Samarkanda… y la Ruta de la Seda

Hace días que la casa está húmeda. La falta de sol consume los rincones dejando que el frío se apodere de las paredes. Al cambiar la ropa en los armarios me he encontrado abrazando un abrigo de falsa piel. Pensar sobre ello me ha llevado de nuevo a otros tiempos donde el roce con otro cuerpo te trasladaba directamente al calor…

Decidí reinventar ese armario, desdoblar la lana, rescatar las arrugas, asumir los pliegues de cada prenda. Deseché lo inservible. Incluí la falsa piel y algunas sedas de otros tiempos, llenas de desolación y recuerdos.

He buscado algo bonito, lucido y que de calor. Y he encontrado  una prenda que combina a la perfección conmigo y el gélido frío interior que se apodera de mi…

Ante el espejo, sola, desnuda  y con ese sombrero rojo que llamó poderosamente mi atención. Observo cómo mi propia seda me incita a seguir la ruta establecida. Tal vez excéntrico puede que pretencioso. Voy descubriendo la calidez y cómo combina con mi pensamiento trasladándome despacio a las sensaciones en el alto y bajo poder de la caricia.

El otoño no podrá enfriar el rojo. Fiel reflejo de donde habito…

Nieves

25 de cien… La teoría de los átomos

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Me llevaste a aquel jardín un día de septiembre de calor sofocante. Paseamos cada rincón entre explicaciones absurdas de una teoría sin fin sobre la estupidez humana…

En algún momento me perdí, creo que fue entre los jazmines y la madreselva. Eran pocos metros. La distancia no era medible entre tu y yo. Logré que mi mente viajara hacia otros lugares… A veces me agota esa impuesta solemnidad de estar siempre elevada a la palabra exacta, a la charla continua de ideales costumbristas donde los egos riñen y tiñen nuestra supuesta relación de amistad.

¿Porqué no hablar de la luna, o las flores, o del ridículo sombrero de mi tía en la boda de mi hermana?, claro, que sin convertirlo en algo metafísico. Simplemente porque es sencillo, puede que ameno y, tal vez, diferente…

Te miré, el olor a flor que todo lo copaba. Un atisbo de realidad, de cotidianidad. No pude evitarlo, fue justo cuando te interrumpí…

Julio me ha pedido que nos casemos- me observaste con estupor, como si aquel discurso sobre política social, medio ambiente o bolsa hubiera sido mancillado por algo banal. Reconozco que no te atendía…

Sí, no te sorprendas. Hace rato que no te escucho y espero hayas podido comprobar que tampoco replico o muestro interés alguno sobre lo que decías-. me movía nerviosa, como si en mis manos tuviera una granada a punto de explotar. Aun así seguí con mi monólogo impuesto…

Hace años que no hablo contigo de ti y de mi. De lo que nos acontece, del futuro que anhelamos. El real, el vital… a veces, falta naturalidad en los instantes, otras realidad en los sucesos y alguna, solo alguna, abrazos. Nuestra amistad lleva encorsetada años…

Fue cuando noté en su cara algo diferente, cómo si las palabras se hubieran consumido en el silencio. Sin darnos cuenta salimos de allí, solo se oían nuestros pasos en el ruido de nuestros pensamientos…

Luego, en el metro, ya camino de casa recibí aquel mensaje que aun guardo en mi memoria.

Siempre pensé que algún día te casarías conmigo…- seguido de aquel emoticono triste…

Dos días después decidí contestarte. De eso hace ya dos años. Ahora añoro la física cuántica y solo espero que algún día te devuelva a mi. Siempre me arrepentiré de aquella palabra colgada en una pantalla, solo una, rotunda y condenatoria que nos distanció. “Tarde”…

Nieves

24 de cien… Nueces

 

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No había oxígeno a cielo abierto. Supongo que lo que llamó poderosamente mi atención, fue la sensación de no poder hacer nada. Lejos de huir, me quedé allí, estática. Era como si observar desde la profundidad de aquel abismo en algún momento me pudiera devolver un hálito de vida. No, no estaba en el cielo, ni tal vez en el infierno ni en ese trayecto luminoso donde decides; ¿me quedo o me voy?. Era algo más simple, tan relacionado con el placer, que creo que mis pupilas dilatadas por el miedo daban más aceptación a continuar que a renunciar…

¡Joder, esa angustia!. Mis manos parecían atadas, no respondían. Mi capacidad pulmonar estuvo al límite pero justo ahí, decidí dejarme llevar por el vaivén de los acontecimientos. La impotencia me pudo. Cerré los ojos y el cuerpo cedió.

Desde entonces no como nueces, ahora se que soy alérgica. Aunque, a veces, me gusta recrearme en ese justo punto;  sumiso, perverso, donde placenteramente la vida se mezcla con la muerte.

Por eso estoy aquí. ¿Aceptas?…

Inspiración modo “on”

 

23 de cien… El gato que está triste y azul

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… En unos días acabará el verano. Volver a casa, vaciar la maleta de lugares, asentar los recuerdos en algún lugar útil de la memoria, desplegar la rutina que alumbra el presente.

Organizar el futuro incierto se me hace cuesta arriba.

Me gustaría hacer al calor del hogar una manta mullida que cubra mis pies o, tal vez pintar la primavera en otoño. Comprar una nariz roja y hacer un día lluvioso de radiante sonrisa… Para la entrada del invierno aun no tengo previsto nada aunque puede que otra vez llene mi pequeña maleta de paisajes, de imágenes de un aprendiz objetivo, mi visión de lo que vivo intensamente…

Y en este paso de estaciones me han dejado en el pasado alguna postal a modo de punto y seguido en el buzón del volveré.

Cerraré las ventanas. La noche me acunará más horas y la luna velará los sueños de los románticos. En  los acordes de el gato que está triste y azul despediré los amaneceres. Toca vestir el día de la capa de “super héroe” y dar la oportunidad a lo aprendido “mañana será otro día”, será el día que en esa ruleta rusa de buscarse la vida algo llegará…

Nieves (N. co-de)

La musa alocada y desvariada…