15 de cien… ¿Te hace un viaje?

luna

Cada miga de pan vista de cerca me parecían meteoritos deformes con los que podía disparar  al vacío. La tenue luz que me acompañaba no me daba referencia clara de a que planeta los enviaría tras el despegue. Cada golpe era un murmullo farfullado por mi – ¡que la fuerza interestelar te acompañe!.

Llegaste a la cocina y me miraste impasible. En tu cara no había asombro tal vez supieras que formabas parte de alguna de esas migajas que sometería a un viaje astral más allá de mi…

Por un momento desee verte bailar al ritmo de la música que nos acompañaba… mover esas caderas sinuosas y atrevidas. STOP! -me dije-   intenté desnudarte en mi imaginación, hacerme un “American Beauty”. Lo dejé por imposible cuando dijiste las dichosas palabras ¡Quieres poner los pies sobre la tierra!.

Elegí aquel día, justo aquel momento y,  tiré mi migaja hacia ti, mi satélite. De lo que pasó ya no merece hablar. Sigo en ello y mi porcentaje de acierto solo depende de mi actitud ante la vida, lo sé, te importa una mierda. Seguiré soñando con rozar la luna con mis dedos…

20 de Abril de no se que año

Fin..

En “Este Jueves, relato” esta semana el tema te lleva a alguna de fecha importante o relevante en el Calendario… en el Blog de Juan Carlos  ¿Y qué te cuento?

 

La musa inspiradora

 

14 de cien… Deshojando la margarita.

Cuando el sol  inicia su despedida en verano y la sombra se apodera del amarillo del campo. El jolgorio voletea por  las calles empedradas. Los niños  se hacen  dueños del lugar mientras los habitantes poco a poco van sacando sus sillas de nea a la acera. Ya no hay pañuelos que cubran cabezas  en la era ni bastones al trote en las calles.

En el número cinco alguien grita, ¡ahí va, sexta blanca!, el dominó, juego de “hombres”. En el dos las “mujeres” hacen lo propio, la labor,  mientras hablan del día a día en un pueblo que en diez días amanecerá callado…

Tras la esquina nadie se ha percatado que  dos de los “polluelos”  han dejado los juegos y observan la luna llena  en su camino a  alumbrar el final del día,  con sus dedos entrelazados…

Estrellita, ¿me quieres?,- ella lo mira con los ojos lleno de brillo y el pellizco en el estómago.

Cierra los ojos- le dice- y despacio junta sus labios nerviosos a los de Juanito… cuando él los abres, ella ya no está…

Al día siguiente Estrellita partirá, para ella se acaba el verano en el pueblo. Esta vez se va con un beso tembloroso de “vale por espérame hasta el verano que viene…”. Él guardará el preciado regalo  como un libro de una sola página… en el que dice,  “Ella me quiere…”

Nieves Fdez-Valderrama

Os dejo la musa inspiradora

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Participo en la convocatoria semanal de Este jueves, relato, Amores de infancia…  el Blog de Inma Blanco, podéis leer más relatos sobre el tema de la convocatoria en el enlace que os dejo.

13 de cien… Mise en place

bon

Una proposición tentadora  si conseguía…

Atraer dulcemente al comensal, hacerlo almíbar sin asustar.

Arropar siempre en el punto, la distancia justa.

Acaramelar y aromatizar el ambiente.

Poner siempre el cuerpo algo crocante, ambrosía exuberante

“Mise en place” perfecta.

Catar el bouquet, mantener las sensaciones en boca.

Avocado, carnoso, vigoroso…

No emborrachar. Paladear la textura,

derretir el jarabe siempre “al dente”.

¿Bon Apéttit?

No siempre es oro todo lo que reluce cuando de lenguaje culinario hablamos.

Nieves

12 de cien… El petirrojo vuela en libertad

anciana-mirando-la-ventana

Como para todo hubo un primer día. Aunque ella pasa del recuerdo al olvido en un instante. Las rutinas impuestas le regalaron un asiento junto al ventanal. Desde allí  cada mañana observa todo lo que acontece en el jardín. Hace años que no aprecia el cambio estacional ni si llueve o el sol nace, ni el pasar del tiempo…

Él le sirve la leche y  ella moja la magdalena, a veces se queda tan ensimismada que la deja caer dentro de  la taza derramándola  en el mantel. Nunca  hace aprecio, sigue con su mirada atenta a lo que acontece fuera. Cuando los ojos se le llenan de lágrimas, llega la hora de retirarla del lugar y volverla a llevar a su habitación. En el tocadiscos  suena siempre “She”.  Aznavour,  la tranquiliza, (a él también).

Con su paso lento y con la palabra quebrada-dice asiéndole la mano- … Oiga, ¿sabe? He visto al petirrojo volar libre tras las rejas. No hay rejas, ni petirrojos en aquel lugar, ni él es un desconocido. Aquella ventana, a veces, actúa de bisagra y la lleva a volar al recuerdo. Otras sin embargo, a él, lo lleva a la tristeza por ser guardián indiscreto de la enfermedad del olvido.

Nieves

Este Jueves, relato…  Otras personas oteando el firmamento  en  el Blog de Alfredo, “La Plaza del Diamante”
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11 de cien…Cuarenta escalones de cercanía

escalera-con-mensajes

Marisa trabaja en un club de Jazz en el West Village, se pasa las noches sirviendo copas y moviendo sus caderas acompasadamente entre las mesas regalando sonrisas a los clientes…

Al final de la noche cuando los compases amilanados del “saxo” despiden al público; un mechón rubio se deja caer por su tez y ella se marca una canción mientras limpia las mesas. Siempre la misma “Fly me to the moon”…

Al llegar al portal casi rozando el amanecer, descalza sus pies en el rellano. Sube los escalones de dos en dos y al llegar al tercer piso regala  la última sonrisa complaciente  al abuelo de la puerta “D” que la espía por la mirilla…

Ya en casa mira el reloj y espera que la aguja marque las siete en punto. Ella espera que baje el vecino del quinto.

Él se desliza por la escalera atropelladamente: parándose en el descansillo ante su puerta, dejándole siempre un beso al aire que ella recogerá en su mejilla.

Después un suspiro, el pitido de la cafetera desprendiendo el aroma del descanso. Una vez las calles “musiquean” al ritmo del día Marisa volará, entre sabanas,  hasta la luna. Donde alguien silbará una canción de estrofas silenciadas por la distancia y cuarenta escalones de cercanía en sueños…

Nieves

Este Jueves,  relato: Escaleras   ¿Quieres qué te cuente?

 

10 de cien… Alter Ego

magritte

René Magritte (1937, Museo Boymans Van Beuningen, Rotterdam

Una línea  vertical  invisible cruzará dividiendo en dos la tela, de ahí partirán los planteos iniciales.

Cerró los ojos dejándose abrazar por el calor del espacio y dejó su  imaginación volar. Esbozó un círculo justo a la medida, el primer octavo.

Cayó el cardigan al suelo, el peso de la lana se separó para dejar la envoltura a la vista. Ya no había arropo que cubriera la imagen propia…

Observó  y,  se perdió  en  el erizar de la  piel, en el oro del vello rubio despuntando. Y el color rosado de su desnudo reflejo flotando en  lugar ajeno. Volvían a su cabeza las imágenes demiúrgicas creadas.

Trazó miles de líneas, perdió el control, emborronó el papel mientras su “alter ego” no se escondía de su inadvertida creatividad.

Rasgó el papel, otro intento fallido en un impulso vetado por el pensamiento platónico. No entendía  la renuncia en el esbozo de su propio “yo”.

Nieves

Este Jueves, relato: Más Imágenes Demiúrgicas en Blog de  El Demirurgo de Hurlingham

 

9 de cien: musa de sueños cumplidos

invisible

Llegó su nombre como una carta de una desconocida a mi buzón. Tuve que abrir el sobre con la curiosidad a ciegas. El periódico me solicitó que entrevistara  a una  persona anónima que había tenido una experiencia con un huerto  ecológico. Me enviaba documentación aunque no me fue difícil  llegar a ella .

Tras dos  horas en coche llegué a mi destino Molí del Canyer, La finca estaba hoy vacía pero aquella desvencijada puerta entreabierta me invitaba a entrar. Pasee aquel huerto, fui haciendo fotos mientras la esperaba. Sentí sus palabras en cada imagen. Ya me había regalado la emoción de su experiencia  en sus letras y,  por un momento visioné  como eran los días allí…

Cada día  un nuevo reto, un trabajo por descubrir, una camino por andar. Decidió hermanarse con la tierra, aprender los secretos que guardaba.  Seguramente para ella recorrer su lugar, donde los sueños se hacen realidad, la dejaban distante de cuentos errantes de final. En este tiempo había aprendido a leer en la naturaleza, a acariciar la tierra como la madre que amamanta un hijo con mimo, viendo como crece el fruto entre alegrías y dolor .

Los caminos no son fáciles. Un día de sol le regalaba color, brillo, texturas, amalgamas de semillas… insectos de colores . Y otros de  lluvia:  promesas de crecimiento con fortaleza , desaliento, pedriza, humedad. Dibujó sin querer anhelos en tierra fértil,  cambió miedos por felicidad. Un trueque a la vida donde creció su esperanza.

Sentí que alguien llegaba, me giré. El sol nublaba mi vista. Una vez  pude ver  descubrí   que  la belleza de aquel lugar crecía con ella y su sonrisa. Allí estaba la musa de los sueños cumplidos…

Nieves…

Esta semana más que un Jueves fue un reto para mi, no conocía a Inma. Amiga ha sido todo un placer. No podía más que hablar de tu proyecto, ¿para qué inventar una historia si la tuya es tan bonita?… Gracias por hacerme ver que se puede aprender a crecer.

Más historias visibles en el Blog  de Encarni…Brisa de Venus