18 de cien… El viento que mece.

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Recuerdo observar por la carretera esos molinos gigantes, que por un momento me trasladaron al Quijote. No encuentro la forma de luchar contra ellos y la razón me afirma que la lanza de tan manchego caballero tampoco hubiera servido…

Pensé que tal vez no hay lucha contra lo estático y al mirar sus aspas entendí que soplaba sin aliento, era él quien luchaba, el fenómeno… lo inevitable.

Al paso por  Cabo Trafalgar el paisaje cambió. Decidí hacer una parada .

Al poner mis pies en el suelo sentí como me empujó. Fue dueño de mis pasos como si quisiera trasladarme raudo a enseñarme el secreto de su fuerza. La mar, como decía Alberti, estaba en calma. Me descalce dirigiéndome a la orilla, él solo mecía sus aguas y a mis pies llegaba sumisa. Dejé que me envolviera, noté el roce en mis labios resecos como si quisiera que bebiera de su aliento.

Abrí los brazos y girando sobre mi busqué que se abrazara. No luché deseaba que me poseyera cómo a esos molinos inertes que llenaba de fuerza con su soplo. Ansiaba el abrazo de la energía  que me trasladaría en mi mente a todos esos momentos vividos en el pasado.

Papá era el compañero de viaje del viento hacía años. Cada gránulo de arena transformado en recuerdo se hacía liviano al soplo del susurro de él en mi oído…

Yo también te quiero -le dije.

Nieves.

17 de cien… “Los colores de mi silencio”

libro

A veces temo  mi creatividad que en su voz callada transforma el momento en una realidad casi cinematográfica.  En el sopor al que me somete la estación; la noche, una mesa, la vela en el centro de la mesa en vigilia, dos rosas flotando en porcelana. Una gota apresurada que se desliza por el escote sin destino definido. Un hombre que clava sus ojos en mi y, el murmullo del lugar se enmudece para dar paso al “in-consciente”…

Recorre lento, muy lento el contorno de mis palabras, las dichas y las que en silencio rozaran labios. Guarda el secreto del placer en los sentidos con los que conjugo el verbo en cada silencio. Existe un sustantivo para expresar lo dulce de la lengua que al tacto eriza mi piel. Y en carmín el color del sabor que estallará en cada sutil  gemido. Las letras disponen su atracción involuntariamente.

Tal vez este sea el color de mi silencio…  seducir-me.

Nieves

Este Jueves, relato: “El color de nuestro silencio” tema propuesto por Mª José Moreno en su Blog….más relatos aquí

La musa inspiradora

 

16 de cien… Grazie, ¿en italiano?

 

brujula y monedas

… Y volviendo a esa manía mía de lanzar objetos al aire, esta vez fue un centavo. Lo observo y veo como cae ante mis ojos a un ritmo ralentizado. Su brillo va acompasado con un haz de luz. Lento muy lento, dándome lugar a pedir un deseo ¿cara o cruz?.

No me interesa lo que pienses. Me embarga una sola duda  que mi destino me pertenezca. Una vez la observo en el aire me planteo si realmente hay una pregunta que contestar o simplemente es un juego ridículo basado en la inseguridad.

¡Madrecita Bendita ayúdame a tomar una decisión!, -me digo..- y ahí va mi futuro sin brújula colgado de que el viento o la probabilidad según la física cuántica caiga de un lado o de otro aleatoriamente. El indigente de la esquina en un movimiento intencionado y con cierto reflejo, la recoge antes de llegar al suelo… me regala una sonrisa y me dice ¡Grazie!.

Lo observo, en su cara está escrita la felicidad. Hago un inciso y le digo,  !Un chato a mi salud, amigo!.  No se si obró el milagro pero desde ese momento supe que la decisión era mía. ¿Te encuentras en ese momento de “un centavo por mis pensamientos”?. Mejor te regalo una sonrisa y te deseo un “buen viaje” yo ya inicié el mio…

Nieves

La musa inspiradora

 

 

 

 

15 de cien… ¿Te hace un viaje?

luna

Cada miga de pan vista de cerca me parecían meteoritos deformes con los que podía disparar  al vacío. La tenue luz que me acompañaba no me daba referencia clara de a que planeta los enviaría tras el despegue. Cada golpe era un murmullo farfullado por mi – ¡que la fuerza interestelar te acompañe!.

Llegaste a la cocina y me miraste impasible. En tu cara no había asombro tal vez supieras que formabas parte de alguna de esas migajas que sometería a un viaje astral más allá de mi…

Por un momento desee verte bailar al ritmo de la música que nos acompañaba… mover esas caderas sinuosas y atrevidas. STOP! -me dije-   intenté desnudarte en mi imaginación, hacerme un “American Beauty”. Lo dejé por imposible cuando dijiste las dichosas palabras ¡Quieres poner los pies sobre la tierra!.

Elegí aquel día, justo aquel momento y,  tiré mi migaja hacia ti, mi satélite. De lo que pasó ya no merece hablar. Sigo en ello y mi porcentaje de acierto solo depende de mi actitud ante la vida, lo sé, te importa una mierda. Seguiré soñando con rozar la luna con mis dedos…

20 de Abril de no se que año

Fin..

En “Este Jueves, relato” esta semana el tema te lleva a alguna de fecha importante o relevante en el Calendario… en el Blog de Juan Carlos  ¿Y qué te cuento?

 

La musa inspiradora

 

14 de cien… Deshojando la margarita.

Cuando el sol  inicia su despedida en verano y la sombra se apodera del amarillo del campo. El jolgorio voletea por  las calles empedradas. Los niños  se hacen  dueños del lugar mientras los habitantes poco a poco van sacando sus sillas de nea a la acera. Ya no hay pañuelos que cubran cabezas  en la era ni bastones al trote en las calles.

En el número cinco alguien grita, ¡ahí va, sexta blanca!, el dominó, juego de “hombres”. En el dos las “mujeres” hacen lo propio, la labor,  mientras hablan del día a día en un pueblo que en diez días amanecerá callado…

Tras la esquina nadie se ha percatado que  dos de los “polluelos”  han dejado los juegos y observan la luna llena  en su camino a  alumbrar el final del día,  con sus dedos entrelazados…

Estrellita, ¿me quieres?,- ella lo mira con los ojos lleno de brillo y el pellizco en el estómago.

Cierra los ojos- le dice- y despacio junta sus labios nerviosos a los de Juanito… cuando él los abres, ella ya no está…

Al día siguiente Estrellita partirá, para ella se acaba el verano en el pueblo. Esta vez se va con un beso tembloroso de “vale por espérame hasta el verano que viene…”. Él guardará el preciado regalo  como un libro de una sola página… en el que dice,  “Ella me quiere…”

Nieves Fdez-Valderrama

Os dejo la musa inspiradora

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Participo en la convocatoria semanal de Este jueves, relato, Amores de infancia…  el Blog de Inma Blanco, podéis leer más relatos sobre el tema de la convocatoria en el enlace que os dejo.

13 de cien… Mise en place

bon

Una proposición tentadora  si conseguía…

Atraer dulcemente al comensal, hacerlo almíbar sin asustar.

Arropar siempre en el punto, la distancia justa.

Acaramelar y aromatizar el ambiente.

Poner siempre el cuerpo algo crocante, ambrosía exuberante

“Mise en place” perfecta.

Catar el bouquet, mantener las sensaciones en boca.

Avocado, carnoso, vigoroso…

No emborrachar. Paladear la textura,

derretir el jarabe siempre “al dente”.

¿Bon Apéttit?

No siempre es oro todo lo que reluce cuando de lenguaje culinario hablamos.

Nieves

12 de cien… El petirrojo vuela en libertad

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Como para todo hubo un primer día. Aunque ella pasa del recuerdo al olvido en un instante. Las rutinas impuestas le regalaron un asiento junto al ventanal. Desde allí  cada mañana observa todo lo que acontece en el jardín. Hace años que no aprecia el cambio estacional ni si llueve o el sol nace, ni el pasar del tiempo…

Él le sirve la leche y  ella moja la magdalena, a veces se queda tan ensimismada que la deja caer dentro de  la taza derramándola  en el mantel. Nunca  hace aprecio, sigue con su mirada atenta a lo que acontece fuera. Cuando los ojos se le llenan de lágrimas, llega la hora de retirarla del lugar y volverla a llevar a su habitación. En el tocadiscos  suena siempre “She”.  Aznavour,  la tranquiliza, (a él también).

Con su paso lento y con la palabra quebrada-dice asiéndole la mano- … Oiga, ¿sabe? He visto al petirrojo volar libre tras las rejas. No hay rejas, ni petirrojos en aquel lugar, ni él es un desconocido. Aquella ventana, a veces, actúa de bisagra y la lleva a volar al recuerdo. Otras sin embargo, a él, lo lleva a la tristeza por ser guardián indiscreto de la enfermedad del olvido.

Nieves

Este Jueves, relato…  Otras personas oteando el firmamento  en  el Blog de Alfredo, “La Plaza del Diamante”
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